Trump rompe con Carney, el PIB mexicano crece y Ciudad Juárez ve la oportunidad: fabricar lo que hoy le falta a la IA.
La economía crece
Al final, se mueve. El Producto Interno Bruto de México avanzó 1.4% en el segundo trimestre de 2026 frente al trimestre anterior, según cifras desestacionalizadas del INEGI difundidas este 24 de agosto, ligeramente por debajo del 1.5% que se había estimado originalmente.
En términos anuales, sin ajuste estacional, el crecimiento fue de 2.1%, también por debajo del 2.2% previsto.
Sí, hubo un ligero ajuste a la baja respecto a estimaciones previas, pero es el mejor desempeño trimestral de la economía mexicana desde 2022.
La composición del dato importa tanto como el número: las actividades secundarias, donde vive la manufactura de exportación, crecieron 1.6%, y las terciarias (servicios), 1.4%. El freno vino de la agricultura, la ganadería y la pesca: la expansión de este sector primario se revisó claramente a la baja, de 3.3% a 2.4%.
¿Cuál es la lectura relevante para un industrial? La desaceleración no está en la planta ni en el puerto; está en el campo. La manufactura sigue jalando.
La inversión extranjera bate récords (y Canadá suma)
El PIB avanza a paso moderado y, en un carril paralelo, la inversión extranjera directa (IED) evidencia solidez: México captó 34,968 millones de dólares en el primer semestre de 2026.
¿Cómo medirlo? Es el monto más alto para un primer semestre desde que existe registro, según datos de la Secretaría de Economía difundidos este 24 de agosto.
La cifra creció 2.1% frente al mismo periodo de 2025 y acumula un avance de 89.7% desde el primer semestre de 2021, todavía en días de pandemia.
Casi 9 de cada 10 dólares —88.5%— se quedaron como reinversión de utilidades: fueron 30,957 millones de dólares correspondientes a empresas que ya operan en México y deciden conservar aquí sus ganancias en vez de repatriarlas.
¿Y el resto? Se dividió entre nuevas inversiones que sí llegaron al país, por 2 mil 726 millones de dólares, y cuentas entre compañías, por mil 285 millones.
Estados Unidos cumple la tradición y encabeza el origen del capital, con 16 mil 871 millones de dólares, equivalentes a 48.2% del total. Le siguen España, Canadá, Australia y Alemania. Juntos, estos cinco países concentran 77% de la IED.
Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Baja California y Jalisco son los principales destinos.
Con este resultado, la Secretaría de Economía ubica a México entre los diez mayores receptores de inversión extranjera del mundo, por encima de India, Francia, España e Italia.
Los vecinos se calientan: Trump contra Canadá
Mientras México da muestras de avance, la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá se rompió.
Washington y Ottawa llevaban 30 días negociando desde julio, pero durante el fin de semana previo al 24 de agosto la mesa colapsó y el primer ministro canadiense, Mark Carney, ordenó el regreso de sus negociadores a Ottawa.
“Han trabajado arduamente y de buena fe... los cambios de última hora resultaban injustos y económicamente inviables”, declaró Carney, según reportó Forbes.
El mandatario fue todavía más lejos: calificó el momento como una guerra comercial abierta entre ambas naciones.
El presidente Donald Trump respondió con tres proclamaciones arancelarias que golpean en donde más duele y… en donde nadie lo esperaba.
Como se veía venir, impuso aranceles de hasta 50% sobre autos y camiones canadienses, además de gravámenes al alcohol y los lácteos. Son los tres sectores que Washington había colocado sobre la mesa desde el inicio de la negociación.
Del lado inesperado, terminaron en la lista palos de hockey, rompecabezas, pelucas, smartphones, cámaras, herramientas, bicicletas y hasta pieles y astas de origen animal.
Canadá no puso la otra mejilla.
Carney anunció que su gobierno igualará “dólar por dólar” los nuevos aranceles, con gravámenes propios sobre acero, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, celulosa, papel y electrónica estadounidense.
El resultado es una extraña guerra arancelaria de ida y vuelta entre dos de los socios más antiguos de Norteamérica.
¿Dónde queda México?
En esa pugna, no existe. No hay reportes esta semana que coloquen a México directamente en la línea de fuego.
Pero la geografía comercial de Norteamérica funciona como una sola red y, cuando dos de sus tres nodos entran en conflicto, el tercero no queda fuera de la conversación.
Piezas de autos, acero y productos electrónicos cruzan las fronteras varias veces antes de terminar en un coche completo o en un centro de datos.
Una fricción entre Estados Unidos y Canadá reabre, en automático, preguntas sobre reglas de origen y aranceles que se esperaba resolver de cara a la revisión del T-MEC.
No hay incentivo alguno para que México entre eventualmente en esa pelea, pero conviene entender que la incertidumbre en un extremo del bloque comercial tiende a contagiar al resto.
Un cliente ancla que hoy compra en Canadá puede comenzar a preguntarles, esta misma semana, cuánto le costaría diversificar su proveeduría hacia México.
Y conviene observar una señal en los propios números de inversión extranjera: Canadá fue el tercer país que más invirtió en México durante el primer semestre, con mil 741 millones de dólares.
El capital canadiense ya apostaba por territorio mexicano antes de que estallara la guerra arancelaria con Washington. ¿Una ruptura como ésta brinda motivos para acelerar el paso?
Y Juárez se acomoda para la IA
En medio de este reacomodo comercial, Ciudad Juárez identificó un vacío concreto que su gente quiere llenar.
Hoy, el 100% de las tarjetas de circuito impreso —PCB— utilizadas por los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos se importa de Asia, principalmente de China, Taiwán y Corea del Sur.
Aparte, más del 95% de los componentes empleados por las maquiladoras de Chihuahua también es de origen importado.
La organización Desarrollo Económico de Ciudad Juárez es la entidad que impulsa la iniciativa.
Así describe la oportunidad: la falta de producción nacional de estas tarjetas “es un cuello de botella estratégico” para la construcción de infraestructura de IA en Estados Unidos.
Su propuesta consiste en instalar una planta piloto en alianza con proveedores internacionales.
Foxconn, Wistron, Pegatron, Inventec, Flex, Jabil, SMTC, Keytronic y Mack Technologies ya tienen presencia en la región.
La intención es fabricar tarjetas multicapa de alta densidad a escala industrial, con el apoyo de proveedores locales como TME, Electro Controles del Noroeste y Maquinados de Precisión del Norte.
Vaya reto. Las instituciones educativas de la ciudad —la UACJ, el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez y el Centro de Innovación e Integración de Tecnologías Avanzadas— solamente tienen capacidad de prototipado.
Les falta la infraestructura de procesos químicos y fotolitografía necesaria para producir estas tarjetas en volumen industrial.
Pero hay semillas para el optimismo: Ciudad Juárez concentra 43.6% del PIB de Chihuahua y cuenta con más de 2 mil 800 maquiladoras de exportación. Vaya, la manufactura está; falta construir el eslabón de los circuitos.
¿Qué significan estos movimientos para tu empresa?
Las cuatro historias apuntan en la misma dirección: el mapa de proveeduría de Norteamérica se reacomoda y no siempre a favor de quien creía tenerlo asegurado.
Canadá pierde certidumbre en su relación comercial con Estados Unidos justo cuando México registra su mejor trimestre desde 2022.
En esa rendija, ciudades como Juárez ven oportunidades y ya revisan qué pueden fabricar que hoy nadie más produce en la región.
Para una empresa exportadora, la estrategia conlleva acción.
Consiste en tener listo el capital de trabajo para moverse cuando un cliente ancla pida volumen, cuando un comprador que hoy compra en Canadá comience a cotizar en México o cuando aparezca la posibilidad de sumarse a una cadena de suministro —como la de PCB para IA— que apenas está formándose.
Montar una línea nueva, calificar y certificarse como proveedor de una tarjeta multicapa y, paralelamente, preparar el capital de trabajo ante clientes que pagan a 60 o 90 días exige tener lista la liquidez antes de que la oportunidad se cierre.
En Equity Link ayudamos a los industriales de exportación a anticipar sus cuentas por cobrar y a financiar el equipo que necesitan para escalar.
La intención es sencilla: que el capital de trabajo no se convierta en el obstáculo cuando la oportunidad toque la puerta.
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