Morgan Stanley se retracta y ahora anuncia un dólar firme hasta 2027, casi la mitad del diésel sigue atado a Estados Unidos, Chihuahua vuelve a exportar ganado tras 16 meses y JPMorgan ve a Washington volteando hacia Norteamérica.
Nos ponen a hacer matemáticas
El dólar cerró su mejor racha de dos semanas en seis meses, provocando una depreciación del peso.
Para una empresa exportadora eso no es una buena ni una mala noticia. Puede ser ambas. ¿Cómo andan tus gastos en importaciones? ¿Cuánto dinero viene de moneda extranjera?
Cada dólar cobrado rinde más pesos, y cada insumo dolarizado —empezando por el diésel que mueve tus embarques— se encarece.
Al mismo tiempo, Chihuahua volvió a cruzar ganado hacia Estados Unidos después de año y medio, y un estratega de JPMorgan planteó que la rivalidad con China podría terminar acercando a Washington con sus vecinos.
El dólar en sentido contrario, y los pronósticos también
Morgan Stanley abandonó el pronóstico que sostuvo durante meses: que el dólar se debilitaría en la segunda mitad del año. Citó la ampliación de los diferenciales de tasas de interés y el sólido crecimiento de la economía estadounidense.
“Nos equivocamos”, escribieron los estrategas de divisas encabezados por David Adams en una nota publicada el viernes, según reportó El Financiero el 25 de septiembre. Ahora pronostican que el dólar se mantendrá fuerte hasta finales de año y hasta 2027.
Hay números que acompañan el giro. El índice Bloomberg Dollar Spot ganó cerca de 2% en dos semanas y alcanzó su nivel más alto desde julio, mientras que el popular índice del dólar acumula un avance de 1.4% en septiembre, tras las caídas de julio y agosto.
Es el indicador que compara el precio del billete verde frente a un ‘combo’ de otras divisas.
¿Qué lo movió? El giro de la Reserva Federal, tras su primer aumento de tasas en tres años; rendimientos del Tesoro que se acercaron o superaron el 5%; el auge de la inteligencia artificial, y el aumento de las tensiones globales, que devolvió al dólar su papel de refugio de valor.
Quienes guían el rumbo del dinero eligieron una dirección: los gestores de activos y los agentes no comerciales triplicaron con creces su postura positiva sobre el dólar en el periodo que terminó el 22 de septiembre, según datos de la CFTC.
Ojo, no todos ven una subida arrolladora. Daragh Maher, estratega sénior de divisas de HSBC, anticipa una apreciación moderada y advierte que los elevados déficits fiscales estadounidenses mantienen una relación ambigua entre los rendimientos del Tesoro y la divisa. Alex Cohen, del Bank of America, sí percibe que la fortaleza continúe hasta fin de año.
La mitad del diésel viene del otro lado
Aquí el dólar fuerte deja de ser noticia financiera y llega a la caja de pagos.
El consumo nacional de diésel promedió 434 mil barriles diarios en el segundo trimestre del año: 58.8% lo abasteció la producción de Pemex; 23.7% las importaciones de la propia petrolera y 17.5% las compras de empresas privadas, reportó El Financiero el 25 de septiembre.
El 97% del diésel que viene de fuera proviene del mercado estadounidense.
¿Qué dato no aparece en las cifras oficiales? El Observatorio Ciudadano de la Energía estima que ese mismo trimestre entraron unos 80 mil barriles diarios mediante huachicol fiscal —combustible declarado como otro producto para evadir impuestos y aranceles—, con lo que el consumo total habría llegado a 514 mil barriles diarios.
¿Y la dependencia? Contando importaciones legales e ilegales, pasó de un máximo de 70% en 2021 a un promedio de 44% en el primer semestre de 2026, según ese mismo estudio. Detrás de la baja está la refinería Olmeca de Dos Bocas, que aportó 32.2% del diésel elaborado en el país.
Más claro: casi la mitad del combustible que mueve tus embarques se compra en dólares. Cada centavo que gana la divisa estadounidense pasa por ahí antes de llegar a tu costo por kilómetro.
Las vacas cruzan otra vez por Juárez
No todo tiene que ver con costos. Chihuahua reanudó la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos por el cruce San Jerónimo-Santa Teresa, en Ciudad Juárez, tras 16 meses de suspensión por la contingencia sanitaria del gusano barrenador, reportó Forbes México el 24 de septiembre.
El primer cruce fue de 750 cabezas, bajo nuevos protocolos de inspección establecidos entre autoridades de ambos países. La operación crecerá gradualmente conforme se evalúe el esquema.
Es un momento histórico: “Por más de 120 años nuestro mercado natural es la exportación hasta Estados Unidos”, expresó Álvaro Bustillos, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua.
¿Cómo se reactivó el paso? Se reforzó la inspección con binomios caninos especializados, lectores de radiofrecuencia para la trazabilidad y cambios en los tratamientos sanitarios, según el Senasica. La meta oficial es alcanzar 1,500 animales diarios a partir de la cuarta semana de operaciones.
Atención: el mercado no se reabrió con un simple anuncio, sino con casi dos años de adecuaciones y una rampa gradual de volumen de envíos.
La carta que puede mover el tablero
Mientras tanto, hay una lectura que conviene tener en el radar para el mediano plazo.
La competencia frente a China puede llevar a Estados Unidos a modificar su postura hacia México y Canadá y a avanzar hacia una mayor integración regional, anticipó David Kelly, Chief Strategy Officer de JP Morgan Asset Management, en el North Capital Forum 2026.
“La siguiente versión será mucho más pro-Canadá, pro-México, pro-Norteamérica”, afirmó, porque las fortalezas de los tres países son complementarias frente a un competidor común.
Kelly reconoció que la política comercial de este año presionó más a México y a Canadá que a Estados Unidos, por la propia estructura de estas economías.
También planteó que el escenario actual no es necesariamente la nueva normalidad: el panorama político estadounidense ya cambió antes y puede volver a cambiar.
¿Y tu negocio, qué?
Tu empresa queda en el punto donde el tipo de cambio se parte en dos.
Del lado bueno: si facturas en dólares, cada cobro rinde más pesos y tu producto gana competitividad frente a un proveedor que cotiza en otra moneda.
Del lado caro: el insumo importado, el componente dolarizado y el flete suben al mismo tiempo. Y con el dólar apuntalado por tasas más altas en Estados Unidos, el financiamiento tampoco se abarata.
La ventaja neta depende de una cosa: de qué tan rápido conviertes esa factura en dólares, en efectivo disponible. Si cobras a 90 días, el beneficio cambiario llega tres meses después de pagar costos.
Conviene invertir tu tiempo estas semanas en lo que sí controlas: medir qué proporción de tus costos está dolarizada, revisar si tus precios de venta tienen cláusula de ajuste cambiario, y calcular cuánto capital de trabajo te exigiría un pedido mayor inesperado.
Ahí aprieta el zapato. Comprar material más caro hoy y cobrarlo a 60 o 90 días significa financiar el diferencial con recursos propios, justo cuando el dólar fuerte encarece la parte importada de tu costo.
El caso de las vacas chihuahuenses muestra cómo se aprovecha una ventana: protocolo resuelto, trazabilidad documentada y capacidad de subir volumen por etapas. El que factura primero es el que llegó con el requisito listo y dinero en la caja para surtir el arranque.
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